2018

Malas Madres Vs Súpermadres

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“¿Por qué muchas de las cosas que nos pasan no se pueden decir en voz alta?

¿Hay todavía muchos perjuicios en torno a la maternidad?

¿Hay una guerra entre malas madres y súper madres?

Cuando Samanta Villar dijo que a veces se imaginaba tirando a su bebé por el balcón, empezó la enésima guerra que divide España en dos: la maternidad

De un lado, las Súpermadres, para las que un hijo es todo… y más. Del otro, las autodenominadas Malasmadres, que defienden que la crianza puede llegar a ser un tormento y no pasa nada por reconocerlo. Escojan bando (si quieren). 

Y de golpe este país, tan tendente a la polarización, tan amigo de las grietas, se ha dividido en dos nuevas Españas. En un bando, las Malasmadres, aquellas que decidieron contarle al mundo que no todo en la crianza es belleza. Y, enfrente, las Supermadres, aquellas que apuestan por una vuelta al apego: lactancia, colecho y porteo mediante.”

«MalasMadres vs Súper Madres»

Esta pequeña introducción es un extracto de un artículo del periódico El Mundo, pero ¿por qué no una mezcla de las dos?

En mi caso, como madre de mellizas, creo que tengo un poco de malamadre y otro de supermadre. Durante todo el embarazo, que reconozco que fue maravilloso, me imaginaba cómo iba a ser todo, muy idílico… cuando llega la hora de la verdad, todas esas imaginaciones se desvanecieron y llega la realidad.

El día que me puse de parto, fue todo a pedir de boca, bendita epidural, tenía claro que si había ayuda para paliar los dolores no iba a ser yo quien dijera que NO. Nació Laura por parto natural y con Victoria el tema se complicó un poquito y hubo que hacer cesárea. Hasta ahí todo correcto.

La versión malamadre de mi apareció cuando llegamos a casa, recién parida, una cesárea, dos bebés, sola (porque vivo a 700 km. de la familia) y mi marido trabajando todo el día. Lo que pasé los meses posteriores fue horrible, mi querida “amiga” depresión POSTPARTO, vino a visitarme y a quedarse una temporadita.

Surgieron muchas dudas, muchas preguntas y la frase que más rebotaba en mi cabeza era: “¿esto es la maravillosa maternidad, de la que tanto hablan?” la depresión no me dejaba disfrutar de mis hijas, la cesárea no me dejaba disfrutar de la maternidad… tenía que atenderlas, estaba sola y lo único que hacía era llorar y llorar. Y la única sensación que tenía era que llevaba una mochila de 100 kg. sobre mi espalda.

La versión supermadre apareció a los siete meses de nacer la niñas, cuando Victoria empezó a tener unos espasmos infantiles y le diagnosticaron Síndrome de West. Ese sufrimiento de lo que pudiera pasar, cómo evolucionaría… fue horrible… es cuando entendí la frase “me cortaría un brazo por un hijo”. La evolución de Victoria (que por cierto a día de hoy es favorable y acaba de dejar la medicación tras dos años sin crisis, crucemos dedos), la incertidumbre de su futuro ha hecho que viva el día a día. Y que disfrute de verlas crecer, de cómo descubren el mundo a través de sus ojos inocentes.

Creo que todas llevamos las dos caras de la moneda de la maternidad, no dí la lactancia por comodidad, pero sí practico el colecho. Agradezco cuando llega el lunes y dejo a mis niñas en la guardería para poder desarrollar mi trabajo que tanto me gusta, pero me muero de ganas por recogerlas y jugar, pintar, crear con ellas, ir al parque, contar cuentos.

Al final del día estoy tranquila, al final del día duermo a pierna suelta porque hago lo que me pide el corazón. Tengo tiempo para mí, tengo tiempo para ellas. Reconozco que por las tardes, el tiempo que les dedico es exclusivo para ellas, lo que ahora llaman tiempo de calidad. Entonces, es cuando aparece mi versión de supermadre.

De todos modos, cuando miro a mi alrededor veo que en el parque se ven a las dos versiones de madres, a los dos supuestos bandos hablando tranquilamente sin tirarse arena a la cara. Lo que sí es cierto que hay tantos modelos de maternidad como madres hay.

Creo que también perjudica mucho es que somos receptoras (casi siempre sin haberlos pedidos) de consejos, juicios y recomendaciones por parte de propios y extraños e incluso de la vecina del quinto.

No voy a preguntarte ¿qué tipo de madre eres? que sería lo obvio para finalizar este post, porque sé que eres la mejor versión de madre que tu hijo/s pueden tener. Malas madres vs SúperMadres

Así que enohorabuena: MAMÁ!!

Os dejo dos post sobre mujeres, madres, trabajadores y que en el fondo no son ni malasmadres ni súpermadres… con MADRES

Conociendo a Patricia; maternidad, decoración, moda infantil

La Cajita Rose